sábado, 17 de noviembre de 2012

Un día


Un día en el periódico, encontré al amor de mi vida, estaba ahí frente a mí su foto de vivo y su foto de muerto.
Lo encontré en una hoja un poco escondida dentro del periódico, tenía cara de lo que yo siempre hubiera querido, ojos de esos que fingen indiferencia en todo, como si la vida les importara un trozo de nada, de esos intelectuales fumadores y cafeinomanos que tanto me llaman la atención, de esos con una barba descuidada y lentecitos de chico culto.
Pero el hombre este, tan interesante, tan perfecto para mí, no se encontraba en los clasificados buscando una pareja, ni en alguna sección de cultura recibiendo un premio, lo encontré justamente en la nota roja, recién muerto, recién aburrido de la vida, o arto de la gente, tan harto que decidió quitarse la vida.
¿Cómo pudo quitársela vida? Todavía ni nos habíamos conocido, y claro que tenía que haberme conocido, una persona con suficiente amor en su vida no se quita la vida, así nomas.
Total me fui enterando que era escritor, igual que yo escritor por amor al arte, escritor de esos a los que los amigos, y unos cuantos nos dicen que lo que escribimos esta bueno, claro el más reconocido que yo, pero era la misma cosa, seguro debimos habernos conocido.
Y como la loca que suelo ser cuando una idea se me mete a la cabeza, comencé a leerlo todos los días a todas horas, escondiendo sus libros de la gente para que no me preguntaran que leía, eran sus textos escritos para mi, solo que él no lo sabías, pero yo sí, así que los leía y me enamoraba cada vez mas de él, de sus palabras, de sus metáforas y sus locuras y tus incoherencias y de lo que teníamos en común.
Y fui perdiendo el suelo y comencé a escribirle todo lo que nunca le dije aunque él no sabía que yo existía e imaginaba lo que hubiéramos sido juntos, escribía de nosotros y de el, y era mi noche y mis madrugadas y mis días y horas, hasta que por fin lo entendí, tenía que seguirlo, el se suicido por no tenerme, yo me iría detrás de el.
Al día siguiente en una escondida página del periódico, aparece la foto de una joven escritora que cometió un suicidio por amor, el amor de un hombre que ni siquiera la conocía, y adjunto en el periódico, un millón de poemas que hablaban de él.
Y alguien más que leía ese periódico, leyó los poemas de ella, y pensó que no debió haberse suicidado, el podría haber sido su hombre perfecto, tenían tantas cosas en común, ambos escritores anónimos, ahora que ella se había quitado la vida, en algún momento el tendría que hacerlo también.

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